Blogia
los bandidos de la hoya

especial asalto al III Salón de la Dependencia

especial asalto al III Salón de la Dependencia

Un programa especial, y no sólo por el número redondo: 80 asaltos ya. Sino también porque es la tercera vez que bajábamos a Zaragoza. Volvía a celebrarse el Salón Salón de Autonomía, Dependencia y Discapacidad y Los Bandidos de la Hoya volvimos a recibir una invitación que no podíamos negar.

Este año el Salón se celebraba en el Palacio de Congresos, el Auditorio, de Zaragoza. Volvimos a situarnos en el stand de CADIS-Huesca, y allí, a la vista de todo el mundo que visitó el viernes por la mañana el evento, hicimos nuestro programa en directo, siendo grabado por un técnico de Aragón Radio.

Sí, este año sí. Las cosas salieron muy bien. Un técnico que estuvo con nosotros toda la mañana y que tuvo toda la paciencia del mundo para escucharnos, resolver dudas y hacer un excelente trabajo.

Además este año pudimos contar con la presencia de Marcelino Iglesias, algo que el año pasado no pudo ser por cuestiones protocolarias o de horario.

Este año nos volvimos a nuestra cueva con un gran sabor de boca. Este año sí que hemos asaltado a lo grande.

 

Los bandidos Conchi y Nacho fueron los encargados de leer un texto a modo de introducción. Una reflexión sobre los términos discapacidad e incapacidad.

 

Para entendernos…

 

¿Es discapacidad sinónimo de incapacidad? ¡Pues va a ser que no!, y si no observa la definición del diccionario: Discapacitada, es la” persona que no puede realizar ciertas actividades, debido a la alteración de sus funciones intelectuales o físicas“. ¿Has notado el matiz “ciertas actividades”?, luego no es incapaz el discapacitado sino que tiene ciertas limitaciones, que por cierto podrían ni siquiera serlas si nuestro peculiar sistema tuviera en muchos, por no decir en todos los casos eliminadas las barreras que en el mundo de la discapacidad pueden ser a veces muros infranqueables.

 

 No obstante y en línea con mi reflexión se me ocurre que no me gusta la etiqueta de discapacitada. En el diccionario de mi imaginación, discapacitada es la persona cualificada para realizar variopintas y peculiares actividades y trabajos de los cuales ni siquiera soñaría poder hacer un “supuestamente” no discapacitado, y  a las pruebas me remito.

 

 ¿Nos sugiere algo este pintoresco nombre?: “El manco de Lepanto”.  Sí, Miguel de Cervantes quedó  herido de gravedad como soldado, en una batalla naval en el pecho y mano izquierda por disparos de arcabuz, heridas que le limitaron para ciertas actividades de por vida. Para ciertas actividades sí pero… ¡que geniales fueron sus libros!

 

Beethoven: Prodigioso y magistral compositor de impresionantes obras, ¡ah!, un detalle, “era sordo” y paradoja, ocultaba su discapacidad disimulándola ingeniosamente tras un inexistente despiste. Solo sus íntimos y lejanos amigos de Bonn conocían de sus pesares que reflejaba en sus cartas.

También yo conozco instantes en los que algún compañero ha bajado su mirada frente a la mirada insidiosa e ignorante de algún iluso que todavía ve la discapacidad con ojos que incomodan, miradas de lástima, que solo dan lástima.

 

Stephen William Hawkins, afamado y prestigioso científico absolutamente discapacitado ¡o no!, bueno pues sí, pero solamente para ciertas actividades de la vida.

 

Y vienen a mi mente  amigos sin renombre, sin prestigio, inprominentes como yo, que no podemos realizar ciertas actividades en la vida cotidiana, pero que son grandes prodigios en templanza, en coraje, en ganas de demostrar que pueden hacer más cosas de las que les dejan algunos “capaces” que por cierto, olvidan que a sus espaldas anda agazapado el suceso imprevisto que en un solo instante, puede hacer pasar a uno a engrosar el número incompleto constantemente de los discapacitados.

¿Serás entonces capaz de estar sólo limitado para ciertas actividades de la vida?

¿Verdad que si te ocurriera esto querrías un trato de igual a igual con el resto de tus congéneres?

 

He allí mi reflexión para el que tenga el poder de derribar nuestras barreras en todo ámbito de nuestro vivir, y no haya hecho nada todavía. No queremos privilegios porque no somos diferentes. Trabajando hombro a hombro desde nuestra discapacidad y con voces al unísono, pedimos solo una cosa… igualdad.

 

Posteriormente algunos bandidos leyeron las noticias que nosotros destacamos de la actualidad.

 

Durante el programa tuvieron lugar diversas entrevistas. Por la situación excepcional en la que desarrollamos nuestro programa tuvimos que elaborar un guión abierto, de manera que las entrevistas se sucedieron cuando nuestros invitados tuvieron la oportunidad de sentarse en nuestro espacio.

Desde aquí queremos volver a agradecerles el esfuerzo e interés que mostraron y que aceptaran a compartir parte de su tiempo con nosotros.

Aquí tenéis una breve reseña biográfica de cada uno de nuestros entrevistados.

 

Excmo. Sr. Dn. Marcelino Iglesias. Presidente del Gobierno de Aragón.

Marcelino Iglesias Ricou nació en Bonansa (Huesca) el 16 de abril de 1951. Está casado y tiene dos hijos.

Ha sido alcalde de Bonansa, su localidad natal en la Ribagorza oriental, desde 1983. Fue presidente de la Diputación Provincial de Huesca desde 1987 a 1995.

Fue reelegido presidente del Gobierno de Aragón tras la sesión de investidura celebrada en las Cortes de Aragón los días 2 y 3 de julio de 2003, donde obtuvo la mayoría absoluta de la Cámara, y tomó posesión el 5 de julio, convirtiéndose en el primer presidente de la Comunidad Autónoma que repite en el cargo. Accedió a la presidencia el 2 de agosto de 1999.

Desde la presidencia del Gobierno ha liderado la oposición aragonesa al proyectado trasvase del Ebro y viene defendiendo un nuevo modelo de desarrollo económico para España que corrija los profundos desequilibrios entre la España del interior, con graves problemas de despoblación, y la de la periferia.

El desarrollo sostenible de las zonas de montaña y de los espacios de calidad medioambiental son unas de sus principales preocupaciones para conseguir el asentamiento de la población.

Excma. Sra.Doña Ana María Fernández Abadía. Consejera de Servicios Sociales y Familia

Nacida el 17 de mayo de 1953 en Uncastillo (Zaragoza). Realizó estudios de Derecho y es licenciada en Ciencias Políticas y funcionaria de la DGA. Hasta el momento de ser elegida diputada, en 2003, había desarrollado su acción pública en el campo sindical y social, como responsable del sector autonómico de la FSP-UGT, en la Secretaría de acción social y políticas de igualdad, y como miembro de la Ejecutiva Regional de la Unión General de Trabajadores. También ha sido presidenta regional del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, y socia de otras asociaciones culturales y sociales.

Coordinadora del Área de política económica de la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE (2000-2004), es vocal de dicha Comisión desde diciembre de 2004.

En la actualidad era vicepresidenta primera de las Cortes de Aragón, cargo que desempeñó en la pasada legislatura. En la VI Legislatura fue también miembro de la Diputación Permanente, de la Comisión de Reglamento y Estatuto de los Diputados y de las Comisiones de Economía y Asuntos Sociales del Parlamento aragonés.

 

El Salón de la Dependencia supone también un escaparate; no sólo para las asociaciones del mundo de la discapacidad en Aragón (que informan de sus actividades y se dan a conocer), sino también para empresas que fabrican objetos que facilitan la vida diaria de las personas con discapacidad.

No nos olvidamos de ellos y también tuvieron voz en nuestro programa.

 

Ferpal: Puertas y Persianas automáticas.

    

Ferpal es una empresa familiar, de capital aragonés, que se dedica a la fabricación y montaje de puertas y persianas automáticas.

Desde hace unos años se ha convertido en  empresa de referencia en el sector de las puertas automáticas de nuestra Comunidad Autónoma. Ha realizado instalaciones en lugares clave de nuestra ciudad como la de la Diputación de Zaragoza o Puerta Cinegia en Plaza España.

 

Rehatrans: Adaptación de Vehículos.

 

Rehatrans es una empresa que opera en el mercado de adaptación de vehículos para personas con movilidad reducida. Fundada en el año 1996, pertenece al Grupo Tiberauto, creado por Antonio Soriano en el año 1992. Lo que empezó con un pequeño taller mecánico, especializado en enganches, se ha convertido en una fuerte empresa familiar compuesta por más de 100 empleados. El Grupo se encuentra situado en una nave empresarial de más de 5.000 metros cuadrados en la localidad madrileña de Getafe y posee cuatro filiales. Gracias a sus múltiples opciones de adaptación, Rehatrans ha conseguido comercializar, durante el último año, más de 350 vehículos adaptados, 150 de ellos son taxis accesibles.

Rehatrans ha iniciado su expansión en Portugal, Marruecos y Dubai

 

No todo fueron entrevistas en nuestro programa. También sonó música que algunos de nosotros aprovechó para dedicar a sus amigos, compañeros y seres queridos.

 

Aprovechamos que nuestro programa era especial para alargar también la duración de dos de nuestras secciones preferidas: “el rincón del artista” y “reflexiones de un bandido”

 

José Luis leyó un texto para dar a conocer una situación derivada de la lenta aplicación de la “ley de Dependencia” en nuestra comunidad.

 

Querido OYENTE:

 

El caso de esta mujer, ya mayor es el de la vecina de mi tía. Hace unos dos años (día del Pilar) se cayó de la cama y a partir de entonces vinieron los problemas, ya que tenía artrosis. Después de esa caída ya no se recuperaría más y le costaría más subir las escaleras.

Además esa caída era poco después de la muerte de su marido.

Durante los años siguientes tuvo unas cuantas caídas más con lo cual la cosa no pintaba nada bien.

Como es amiga y vecina, mi tía estaba mucho tiempo con ella y la ayudaba en las compras y le agarraba del brazo para andar mejor.

Durante este verano, la vecina contrató a dos personas; una que venía de lunes a viernes por las mañanas y otra que lo hacía por las tardes y los fines de semana.

La verdad es que no sirvió de mucho, ya que durante el verano y el mes de Septiembre ha sido una auténtica pesadilla estar con ella, ya que lo único que quería era estar en la cama. Mi tía le preparaba el desayuno y se iba a la cama, Lola y Carmen le preparaban la comida y después a la cama hasta las 18,30h y después estaba ya tan mal que ya no se atrevían ni a sacarla de casa, puesto que a la vecina le gustaba hacerse la víctima y montar grandes shows.

Debido a esto ni Lola, ni Carmen, ni mi tía se atreven a sacarla a la calle. Eso sí, le han puesto un medallón de la Cruz Roja y así si se cae en casa, ella le da al botón que hay y enseguida los de la Cruz Roja nos telefonean a mi tía o a mí para que bajemos a levantarla. Por desgracia eso ha ocurrido varias veces, pero también como pierde memoria, a la vecina se le olvida pulsar al botón del medallón y a veces esta tres horas en el suelo después de una caída.

Y así sin ganas de comer y sólo pensando en la cama. Como se dio cuenta de que estaba tan mal y de que las que la cuidaban, mi tía y ella sólo hacían que discutir se fueron a mirar residencias de ancianos. En todo Huesca sólo había plaza en una residencia. Por lo menos ahora estamos más tranquilos por ella porque sabemos que estará atendida a todas horas. Lo malo por desgracia es el bajón que ha pegado desde el 30 Septiembre que fue el día que ingresó.

Parece ser que la famosa ley de dependencia existe pero, hasta el momento, no ha dado toda su medida.

 

El bandido José Manuel leyó una reflexión sobre las consecuencias de la sobreprotección a la que se ven sometida gran número de personas por el hecho de “estar acompañado” de una discapacidad.

 

Las sociedades del llamado mundo occidental avanzan en todos los aspectos. No seria ético, ni moralmente admisible, que se excluyera de este avance a las personas con discapacidad. Todos los afectados por una discapacidad, o las personas de nuestro entorno, tenemos la percepción de que se están haciendo las cosas bien, aunque todavía quedan muchas que mejorar.

La accesibilidad es lo que nos hace ser ciudadanos de pleno derecho: acceso a un puesto de trabajo, supresión de todas las barreras arquitectónicas, acceso a cualquier edificio o recinto…. y acceso a la libertad para tomar decisiones por nosotros mismos, incluyendo en ellas el derecho a equivocarnos sin ser “corregidos” como si de las decisiones erróneas de un niño se tratara. Con demasiada frecuencia, y con toda la buena intención del mundo, las personas sin discapacidad ejercen iniciativas que menoscaban o, reitero que sin mala fe, incluso perjudican la accesibilidad de las personas con discapacidad: hablarles o tratarlas como si fuesen niños, anticiparse o impedir sus iniciativas, terminar las frases por ellos, “ayudar” a cruzar la calle a un invidente y dejarlo desorientado, etc.

Ilustraré esto, amigo oyente, con una anécdota  que nos pasó a  un grupo de compañeros, y a mi mismo, durante unas vacaciones por tierras asturianas. Unos cuantos compañeros, y yo mismo, decidimos asistir a un concierto de Manolo García en la plaza de toros de Gijón. No tuvimos ningún tipo de problema para acceder a este recinto. Más bien al contrario: mientras los demás hacían fila en las entradas, nosotros fuimos “amablemente escoltados y protegidos” de los empujones de la multitud por una entrada específica. Había allí un ascensor adaptado que, previa intervención de un miembro de seguridad que portaba la llave para accionarlo, nos condujo a donde la organización del concierto pensó que disfrutaríamos más. Estábamos en un fabuloso palco en el centro del graderío, justo en frente del escenario. Se nos argumentó que estaríamos muy cómodos y más seguros. En un principio accedimos a dicha recomendación porque nos parecía que desde allí lo veríamos bien y en la arena tal vez había demasiada gente, lo que conlleva empujones y demás molestias. Ya había cantado M.García unas cuantas canciones cuando nos dimos cuenta que en el albero de la plaza había sitios en los que no era demasiada la gente que allí había. A mi me apetecía bajar a la arena porque quería ver el concierto desde más cerca y fui secundado por mis compañeros.

Nuestra sorpresa fue que, al informar al personal de la organización de que queríamos bajar a la arena, está nos empezó a poner trabas: que si no nos garantizaba  nuestra seguridad en ese sitio de la plaza, que si íbamos a ser víctimas de los atropellos propios del barullo, etc. Tuvimos que reclamar el derecho a tomar nuestras propias decisiones, a correr nuestros propios riesgos, a querer estar en medio del jaleo, a oler a sudor, a sentir las vibraciones de los altavoces…. en definitiva, a sentir lo que todos buscamos cuando pagamos la entrada de un concierto. Tuvimos que esforzarnos en hacer ver la organización y a los miembros de seguridad que declinábamos su “bien-intencionada y amable oferta” porque teníamos otros gustos y que, por cierto, nos sentíamos como secuestrados a merced de un ascensor que funciona con una llave en posesión de una persona que no está a nuestro lado. Tardamos en convencerles pero, tras un buen rato de discusión, conseguimos hacer valer nuestro parecer y disfrutamos del concierto muy cerca del escenario y sin ningún problema.

A la conclusión que quiero llegar con esta historia es que, a veces, se peca de exceso de celo para con nuestro colectivo; y que en este caso había accesibilidad física, pero faltaba la de poder tomar, por nosotros mismos, nuestras propias decisiones.

 

Quisimos hacer algo especial en nuestro programa. Éramos conscientes del valor que tenía que hiciéramos un programa de radio, sabíamos que se nos iba a oír, nos sentíamos responsables de hacer que se escuchara las voces de aquellas personas con discapacidad que día a día superan sus barreras.

Dos de nuestros compañeros leyeron una pequeña reflexión sobre la “Familia y la Discapacidad”. Y posteriormente, algunos de los bandidos, leímos ejemplos de situaciones verídicas, de gente que conocemos, vecinos y amigos.

 

Familia y “super”capacidad

 

Dicen los expertos que las personas catalogamos como la noticia más dolorosa, y traumática, aquella en la que nos anuncian el fallecimiento, en circunstancias trágicas e inesperadas, de un ser muy cercano y querido; generalmente pariente de primer orden (hijos, cónyuge, padres, hermanos). Dicen, también, que en segundo lugar se sitúa la noticia de que tu hijo o hija tiene discapacidad.

En estos dos casos, como en cualquier otra situación dolosa, se suceden las fases de aceptación del duelo: negación (“esto es un mal sueño pero no ha ocurrido de verdad”), culpabilidad (“esto es por culpa de ….”), depresión (“qué más da ya todo, el caso es que así no puedo vivir”) y aceptación (“esto es lo que hay, pues sigamos adelante con ello”).

Todos hemos pasado por estas fases, ya sea en pequeñas, y luego insignificantes, situaciones de travesuras de niños, ya sea en circunstancias temporales de malas rachas, enfermedades, accidentes, etc. Por eso, seguro, no le resultará difícil al lector saber de qué estamos hablando, aunque sea a otra escala.

Vivir en carne propia estas situaciones es, con frecuencia, motivo de aprendizaje, estímulo y superación. Es obvio que, si se pudiera elegir, nadie pediría la discapacidad para sí, y mucho menos para los suyos. Pero una vez aquí, también se puede, se debe, ser feliz. En las situaciones críticas es donde se forja el carácter y de ellas surge lo más grande de cada ser humano. Las personas con espíritu constructivo y afán de superación se convierten, así, en más grandes; y sus entornos, las familias, en superfamilias.

 

Familia Lalueza-Foncillas

2 visiones, 2 mundos, 2 caras de la misma moneda.

Siempre contentos por tenerlo con nosotros, agradecidos por poder gozar de su compañía, maravillados por su fortaleza, orgullosos de sus logros… Siempre incansables al pie del cañón, como él. Es el centro de nuestra vida, pero no lo único.

Por otro lado pierdes el ideal de un hijo que jamás se acercara al futuro que le augurabas. Condiciona tus relaciones sociales. Pierde su independencia y en consecuencia tu la tuya.

Eres feliz…? SI, porque aprendes a quedarte con el lado bueno de las cosas, a dar valor a lo que realmente importa.

Queremos lo que todas las familias, un presente favorable que lleve a nuestro hijos a un futuro con posibilidades, tengan o no necesidades especiales. Como veis las familias con discapacidad somos ante todo familias. Si es cierto que cuando tus características personales se alejan de lo habitual es difícil, en ocasiones, encontrar respaldo en las Administraciones porque todavía es difícil que se adapten a este grupo de personas que tiene mucho que compartir y aportar, como grandes valores de los que muchos ya se han olvidado.

 

Pedro Goyoaga, natural de Guecho (Vizcaya), residente en Huesca.

Tengo un hijo de ocho años, Gonzalo, que aunque me lo están estandarizando en el colegio, tiene un gran corazón. Concebido para ayudar a su hermano, hace tiempo que se salió de la línea de producción y se preocupa de quien tiene algún problema más allá de lo que podría esperarse de alguien de su edad. Tiene madera de mecánico.

     Tengo un hijo de nueve años, Jaime, que se gana el corazón de quienes le van conociendo. No es como los demás. Es un “fuera de serie” y por eso va a un colegio distinto donde le atienden individualizadamente, como a un Ferrari o un Rolls, expertos mecánicos, diestros y tenaces que miman la maquinaria que llevan entre manos porque saben que es única e irrepetible.

     Tengo una mujer que voy conociendo desde hace veintisiete años, Teresa,  con la que comparto estos hijos. No siempre estamos de acuerdo en el método, pero sí coincidimos en el fin, que es lo sustancial. Aunque se hubiera conformado con un 600 que la paseara segura, sigue aspirando a hacer de su hijo un notario, como cualquier otra madre. Y como cualquier otra madre, se puso el buzo, se remangó y se manchó de grasa para tener siempre a punto su poco frecuente máquina.

     Tengo la suerte, a mis cuarenta y cinco otoños, de disfrutar de las sorpresas cotidianas con que me regala mi familia. La suerte, en fin, de pertenecer al mundo de los “fuera de serie”.

     Y tú, ¿qué número de serie tienes?,  pequeño hermano.

 

Familia Lardiés-Pardo

Me gustaría plasmar aquí, brevemente, la visión sobre familia y discapacidad de quienes han quemado ya muchas etapas en una trayectoria que ha superado varias décadas. Ya se desecharon hace mucho tiempo falsas expectativas, en una vida gustosamente dedicada, en gran medida,  a una persona tan entrañable y cercana como un hijo, uno más en el censo de un especial colectivo. En el día a día se entremezclan  sinsabores y alegrías -nada hay comparable a la sonrisa de alguien con un alto grado de discapacidad-, todo ello aderezado con grandes dosis de amor.

Siempre es básica la complicidad de un sólido círculo familiar (lo contrario parece inconcebible), integrado en otro más amplio, en armonía con el decisivo papel que desarrollan las asociaciones que se dedican a esta especial problemática. Hay un denominador común, y es el de compartir una relación muy especial con estos hijos, capacitados para generar y recibir  afecto sin límite, aparte de los que, además, pueden  aportar su tesón, conocimientos y trabajo a una sociedad -más predispuesta a la conmiseración que a la justicia social- que suele “pasar” del tema de la normalización e integración. Es una reivindicación en la que desde aquí se insiste para que, todos a una, sin olvidar la permanente lucha por la desaparición de las barreras físicas y mentales, logremos para todos ellos la mejor calidad de vida posible en el entorno de una situación de constante desventaja.

Y hagamos también nuestras las palabras de José Ángel Alegre, recogidas en el libro “Una historia de trabajo y ternura”: “Ojala que del conocimiento surja la comprensión, la solidaridad y la igualdad”.

 

Raul Lanuza Solan

Yo Raúl, nací un 18 de Febrero con Parálisis cerebral.

Al principio a mi familia se le hizo cuesta arriba, ya que era su primer hijo.

Comenzó entonces, para ellos y para mí, un largo peregrinar por servicios médicos especialistas en este problema, los cuales me recetaron mucha rehabilitación.

Mis padres, en cuando oyeron a esos profesionales decir que eso sería lo más apropiado, enseguida se pusieron a buscar rehabilitadores. Recuerdo que al principio venía uno a casa. Más tarde me llevaron al Hospital San Jorge,  hasta que el centro de Aspace funcionó todo el día.

Yo anduve a los nueve años. Mientras tanto mi madre me sacaba a la calle, en una silla. Una vez que pude caminar me bajaba a jugar al jardín de mi barrio. A mis 18 años empecé a salir por allí. Tengo muchos amigos. A veces me voy de marcha con ellos y, si no,  salgo solo.

Creo que he tenido la suerte de que mis padres siempre hayan considerado mi situación como normal y, por tanto, yo siempre he vivido con la sensación de que todo era igual que en cualquier otra familia. Nada hicimos o dejamos de hacer, salvo en lo necesario para adaptarnos a las circunstancias. Como en cualquier otra casa, he sentido amor, cariño, miedos, deseos, esperanzas, ilusiones, sabores y sinsabores. Soy discapacitado, pero soy una persona como cualquier otra de la calle.

Y pienso que mi familia es especial, la mejor. Seguro que como lo piensa cualquier otra persona de la calle.

 

En el apartado “El Rincón del Artista”, leímos dos de nuestros afamados cuentos colectivos. Los llamamos así porque los escribimos de tirón, recogiendo la inspiración y el aporte de varios bandius.

“Doctor Pillin y el periodista criticón”

 

Había un doctor pillín que  se llamaba Manolín.

Alba y Cristina  lo fueron  a visitar  porque tuvieron un desliz. Pero el doctor  “pillín” se  puso enfermo de la nariz, debido al  frío tiempo, y no las podía oír.

Ellas gritaban y gritaban y acudió medio hospital, unos  con  muletas, otros con sillas y otros con camillas. Entre todos estos, había un periodista  interesado por la noticia, y tan interesado estaba, que le fastidiaron la crisma.

La enfermera “chinchona” intentaba arreglar la situación y pensó que lo mejor era ponerle al doctor una inyección.

¡Y cómo sería! que se asustó el doctor y se desmayó.

Como nadie solucionaba la situación, Alba y Cristina tuvieron que ponerle en acción. Mientras Alba lo levantaba, Cristina fue a por una aspirina.

Entre tanto el periodista no se perdía ni un detalle, ya tenía muchas pistas y detalles para la noticia. Poco a  poco la gente se fue calmando y el doctor animando. El periodista hizo un notición.

En definitiva, Alba y Cristina manejaron el problemón.

Hicieron y deshicieron la situación, realizando diferentes papeles como si fuera una gran obra del teatro: el DOCTOR PILLIN Y EL PERIODISTA CRITICÓN.

 

Voy a ser…

 

Había una vez un grupo de amiguitos que estábamos en un pueblo muy lejos y estábamos contentos.

 Cuando terminamos la escuela todos deseábamos trabajar, para poder ser más independientes, y nos pusimos manos a la obra.

Quedamos todos juntos en un bar donde poder hablar del tema. Don Matías, el que comía las judías, dijo:

- yo estoy contento de juntarnos en el bar a tomar una limonada con los amigos y quería  proponeros una idea sobre el trabajo, podríamos ir a un taller de alfarería, y con nuestras propias manos y un poco de barro, hacer jarrones y diferentes objetos, para luego, poderlos vender y sacar provecho de nuestro trabajo.

A Natalia, la chica de los ojos brillantes, se le ocurrió hacer una postre; una masa, de huevo, harina, azúcar y mantequilla, para hacer galletas y luego venderlas. MeriPopins, la chica de la escoba, decidió cortarle el pelo a las señoras del pueblo; Primero, para que estén guapas y segundo para hacer un oficio que le gustaba. Luego animamos a Lunis, la protagonista de la serie de la Tele, para que dijera alguna idea sobre algún tipo de trabajo u oficio que se le ocurriera, Lunis, decidió hacer una representación de teatro que era lo que más le gustaba y lo que mejor se le daba, se lo tomó enserio, y quería que ensayáramos y practicáramos esforzadamente una obra todos juntos y como no, quería que cantáramos todos juntos la melodía:

 ¡Buenas noches/ hasta mañana/ Los Lunis y los niños/ nos vamos a la cama…!

Cristina, Santi, Alba, Monica, Lydia, Loreto. Asociación DOWN

 

La bandida Fina nos recitó una poesía.

 

El fluir del agua

 

Agua, Agua,

cristalina y por encima de piedras escultora

Agua, Agua,

cristalina y melodiosa llamándote a sus desvelos

Agua, Agua,

cristalina y curativa invitándote a gozar de su poder

¿Quién podrá disfrutar de ese poder? ¿Hasta cuándo?

agua perdida y luego encontrada.

 

Gota a Gota,

llena tu boca

Gota a Gota,

refresca tu sed

Gota a Gota,

invita a beber…

la gota esa de la precaria lluvia

que hace que tú la puedas disfrutar.

Agua, agua,

escultora de las más bellas rocas

Agua, agua,

llevada por los ríos y mareas

Agua, agua,

tan necesaria y precaria

Agua, en balnearios haciendo un circo mareado

 

Gota a Gota,

rellenas los infinitos espacios de mi ser

con tu tierno y suave caer.

Gota a Gota,

rellenas mares, ríos y océanos inmensos….

Gota a Gota,

estrenas comidas, banquetes y apagas la sed

Gota a Gota,

llenas las copas y vasos,

en las que luego terminarán tirándote

Gota a Gota,

que brota de manantiales

que llenan grutas y cavidades

que explotadas son sin dar su permiso.

Gota a Gota,

implora no morir,

envasada en una fría botella.

 

Y José Manuel nos recitó una poesía de su propia cosecha y dedicada.

 

A María

 

Naciste del barro cocido

de expertas manos alfareras

que fueron torneando

tu talle y tus esbeltas caderas.

 

En darte forma esbelta

puso el maestro todo su esmero

y yo sueño con el dia no lejano

acariciarte con mis manos, eso espero

 

De senos generosos

abanicos por pestañas

que al pensar que otro los toque

hace que se me abran las entrañas.

 

El alfarero acabo su creación

creando a mi dulce María

llenando de luz mi triste vida

y alegrando el alma mía.

 

 

Y hasta aquí la transcripción de nuestro guión sobre el programa especial en el Salón de Dependencia en Zaragoza.

Volvemos a dar las gracias a todos aquellos que nos facilitaron las cosas, que nos hicieron sentir muy a gusto y se interesaron y molestaron porque todo saliera bien.

Volvimos a nuestra cueva con un buen sabor de boca, sabiendo que habíamos conseguido un gran asalto, habíamos vuelto a demostrar nuestra capacidad y nuestras ganas de seguir adelante.

Hasta la próxima!!

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres